A la hora de partir, los 15 senderistas se encontraron con una mañana fresca y ventosa que iría mejorando a medida que transcurría el tiempo hasta quedar en una jornada perfecta para caminar.
La primera parada en la ermita de san Victoríán para disfrutar de la vista de los gigantes pirenaicos con sus cumbres ya nevadas. Almuerzo en el mirador y en marcha de nuevo hacia los puntos más altos de la ruta: el Alto del Pino y la Cruz de la Trinidad.
Sesión de fotos y ya «solamente» quedaba el descenso hacia la ermita de San Salvador siempre vigilados por la mole de Peña Montañesa. Breve parada disfrutando de la vistas y, media hora después, llegábamos a nuestros coches dando por concluida la caminata.
Reposición de líquidos y comida en el restaurante de Las Acacias de El Grado mientras hacíamos planes para la siguiente salida. Más imágenes en este enlace.


